San Pedro Sula, Cortés. El fútbol hondureño ha amanecido este lunes 1 de diciembre de 2025 con una noticia devastadora que empaña las celebraciones de un año histórico. Orinson Amaya, Presidente del Club Deportivo Marathón, falleció a los 52 años de edad en San Pedro Sula, dejando un vacío irreemplazable en la institución verdolaga justo en la recta final de su año del centenario.
La tragedia se precipitó en horas de la mañana, cuando el máximo jerarca del club comenzó a sentir un fuerte malestar y dolor en el pecho. Pese a la rápida reacción de sus allegados, quienes lo trasladaron de inmediato a un centro asistencial privado (Clínica Bendaña), los esfuerzos médicos fueron insuficientes. Amaya perdió la vida poco después de su ingreso a causa de un infarto.
La noticia ha conmocionado no solo a la afición del “Monstruo Verde”, sino a todo el entorno del deporte nacional, que reconoce en Amaya a un dirigente apasionado y comprometido.
Para entender el legado de Orinson Amaya, es necesario mirar atrás, hacia diciembre de 2015. Tras la salida de Yankel Rosenthal, Amaya asumió la presidencia en uno de los momentos más críticos en la historia del club.
Lejos de rendirse, su gestión se caracterizó por un arduo trabajo de saneamiento financiero y administrativo. Su visión no solo permitió saldar las deudas y recuperar la estabilidad económica, sino que redefinió la estructura interna del equipo. Incorporó a exjugadores y personas de confianza en puestos clave, fortaleciendo las ligas menores y devolviéndole al Marathón su identidad competitiva.
El trabajo de escritorio pronto dio frutos en la cancha. Bajo su mandato, el Marathón rompió una sequía de casi una década sin títulos, consagrándose Campeón del Torneo Clausura 2018, un hito que validó su proyecto deportivo.
Sin embargo, el 2025 tenía un significado especial. Amaya había preparado con esmero la fiesta de los 100 años del club, un evento que logró celebrar junto a la afición antes de su repentina partida. Aunque el año debía cerrar con festejos, hoy el estadio Yankel Rosenthal y la ciudad de San Pedro Sula guardan silencio en señal de duelo.
El fallecimiento de Orinson Amaya marca el fin de una era de resurrección para el Marathón, dejando al club saneado, robusto y centenario, tal como él prometió hacerlo.